La Revolución Mexicana ha dado mucho material para esa historia que se lee como literatura y también para el discurso visual. En síntesis, perdió la diversidad creativa que se presenta en Bellas Artes, se generó una polémica que solamente dio réditos a Cháirez y, como en el Maratón, el famoso juego de mesa, ganó la ignorancia. Regresando al Zapata gay, advertimos que sólo la ignorancia se indigna. Hace años, en algún lado leí un relato, ficticio o no, del encuentro entre Emiliano Zapata y Pancho Villa. A lo macho, nadie como Zapata, claman los ofendidos por la multicitada obra en Bellas Artes, y Villa era puto porque nunca supo qué es una borrachera.
Source: Excélsior December 21, 2019 08:03 UTC