Esta situación se ha repetido con tanta frecuencia en mi vida, que sospecho que traigo alguna maldición. Pero lo que espero realmente es que el espectador se levante del sofá y prepare un viaje de verdad. Tacos de algo que, estoy seguro, usted no comería ni loco y que requieren un estómago de hierro. Solo sé que le encantaron los churros del Moro y el Mole madre del restaurante Pujol, que es una maravilla. También se trata de sensaciones, de nuestra generosidad y de la amabilidad que nos caracteriza y que está tan perdida estos días.
Source: Milenio March 18, 2018 11:37 UTC