Que levante la mano quien nunca haya culpado a un superior por una falencia propia; me refiero al clásico “es que la trae contra mí”. Confieso que yo tenía ocho años de edad cuando lo dije por primera vez: había reprobado conducta y, ante la pregunta de mis padres, no sé por qué, pero me salió decir eso. El “5” no era producto de que no me paraba la trompa, sino de la maligna maestra que algo tenía en mi contra. Cabe destacar que me tocó castigo doble, la primera parte por la calificación y la segunda por la pésima mentira. Tan fácil que hubiera sido abrazarse a ese argumento, emberrincharse e irse a otro equipo.
Source: El Universal September 29, 2020 05:22 UTC