Comerciantes cerraron temprano, familias evitaron salir y usuarios en redes sociales exigieron información oficial. Pero en Yucatán, el patrón se repite: cuando ocurre una crisis, el gobierno minimiza, tarda y guarda silencio. La ausencia de información oficial crea un vacío que es ocupado por páginas sensacionalistas, cuentas anónimas y cadenas virales. En Yucatán, ese silencio permitió que se hablara de balaceras inexistentes, de bloqueos ficticios y de supuestas incursiones del crimen organizado. En tiempos donde la desinformación puede viajar más rápido que cualquier patrulla, el silencio gubernamental se convierte en un riesgo de seguridad pública.
Source: Diario de Yucatán February 23, 2026 18:17 UTC