“Mucho ruido y pocas nueces”, es como califican familiares de las víctimas el enorme despliegue de corporaciones policiacas, entre ellas el Ejército Mexicano y Policía Federal, que participaron en la búsqueda de indicios en campo abierto y bases navales de los 36 desaparecidos entre enero y mayo, atribuidas a personal de la Marina en Nuevo Laredo.Incluso, familiares de las víctimas y el presidente del Comité Municipal de los Derechos Humanos, Raymundo Ramos Vázquez, coincidieron que la incursión a las bases del personal de Marina fue toda una burla.Y es que, según Ramos y los familiares de desaparecidos, en la búsqueda en los cuarteles ubicados en la colonia Victoria, La Paz e incluso el de Colombia, Nuevo León, hubo manipulación de evidencias, vehículos y de las instalaciones.Azeneth y Jessica, cuyos esposos siguen desaparecidos, señalaron que a pesar de que eran cerca de 200 elementos los que se enviaron a la búsqueda, en realidad fueron menos de 50 los que participaron, entre ellos un binomio canino, que sólo tomó parte una vez.El lunes, martes y miércoles, la búsqueda abarcó las bases navales, primero la que está sobre la calle Arteaga, la segunda en Colombia, Nuevo León, y la tercera, la del Kilómetro 10.El jueves y viernes se realizaron inspecciones en campo abierto. Empezaron en Estación Sánchez, en lo que fue un campo algodonero, de allí partieron hacia los alrededores del Radial III, unas brechas cercanas y cerraron en los alrededores del Rancho Media Luna.El viernes iniciaron nuevamente en la Rotonda del Conejo y sus alrededores, en una brecha conocida como El Papalote y después partieron hacia el entronque de la carretera a Anáhuac y Colombia, específicamente en el Kilómetro 125, en donde se localizaron cuerpos.Ese mismo día regresaron a Nuevo Laredo y se internaron en la parte trasera de la colonia Santa Cecilia y de allí partieron hasta el Kilómetro 166 de la carretera Nuevo Laredo-Monterrey. En ambos lugar hubo cuerpos enterrados de forma clandestina.Sin duda, señalaron las mujeres y el activista, el trabajo de búsqueda fue agotador y aunque todo el convoy representaba mucha seguridad, no lo fue en cuestiones de comodidad.“Las unidades del Ejército eran unos hornos, estaban muy caliente y con ello se puso en riesgo a los familiares, ya que también viajaron dos embarazadas”, señaló Raymundo Ramos.Dijo que las búsqueda seguirá pues estos casos no son de un día para otro, se llevará meses para tratar de resolverlos aunque la Procuraduría General de la República trate de encubrir a la Marina.
Source: El Mañana August 19, 2018 14:15 UTC