Por ejemplo, la contaminación del aire reduce la potencia de los mensajes químicos que emiten las flores para que las abejas y otros insectos las localicen. Además, hay diversidad de sabores, colores y texturas, determinados por el tipo de flor, detalló Tonatiuh Cruz.Pero “no consumimos miel. Uno de nuestros principales compradores es Alemania; allá, siete de cada 10 kilogramos que utilizan son mexicanos. Una de las formas de apoyar a la conservación de las abejas es consumiendo miel y, sobre todo, disminuir el uso de insecticidas, pues aunque hay interés de las autoridades para impedir su uso, “falta mucho por hacer”. En Yucatán, principal productor de miel del país, se han ganado batallas legales para prohibir el uso de esos insecticidas, pero es sólo a nivel local.Edición: Gina Fierro
Source: La Jornada May 19, 2020 12:45 UTC