Los padres y hermanos de Magdaleno sueñan con que un día llegue a su casa. Magdaleno Rubén es el más estudioso de la familia, es callado y, según cuentan sus hermanos, no le gustan los abrazos. "Mis compañeros nada más rayan y rayan, yo ya sé escribir, ya hasta tengo mis libros", le decía orgulloso a su madre. Una vez, explica, soñó que su hijo le decía que estaba bien, que lo tenían fuera de México y que no podía volver. Sin embargo, narra, ocho meses después, rompió la promesa y decidió abrir el cajón para encontrarse de frente con la memoria de su hijo ausente.
Source: EL Informador September 29, 2019 17:15 UTC