Con la nueva ofensiva lanzada contra México durante los últimos días, Donald Trump ha vuelto a tensar la relación bilateral y se ha insertado en la campaña por la Presidencia de México. Si la inseguridad y la corrupción son temas obligados en la agenda de los candidatos, la relación con el gobierno de Trump se perfila como el comodín al que deberán reaccionar los aspirantes presidenciales cada vez que el mandatario estadunidense decida tuitear sobre nuestro país. Por eso es tan importante que los candidatos y sus equipos entiendan que Trump es un factor en esta elección. Señalar las declaraciones de Trump como agravios o amagar con escalar el tema a instancias internacionales raya en lo ridículo. Lo que hace falta es un plan bien estructurado que no solo sirva para destensar la relación y negociar en el espíritu de la corresponsabilidad sino para rescatar la reputación de la marca México a la que el presidente Trump se ha encargado de desprestigiar desde la campaña.
Source: Milenio April 05, 2018 07:41 UTC