Difícilmente puede uno imaginar un ritual más barroco que el de los informes de gobierno. La forma en que ha hecho del discurso público un ejercicio de maltrato y abuso no solo contra sus rivales político-ideológicos, sino contra nacionalidades, razas y religiones enteras. Ni en las Coreas, ni en Medio Oriente, ni en la Europa de la Alianza Atlántica se observa gran simpatía por el presidente estadounidense, y de su propio hemisferio mejor ni hablemos: en Canadá y México no lo pueden, ni lo quieren, ver. Y de Rusia se hablará mucho, pero no durante su alocución, para Trump y los suyos es un tema inexistente y parte de una conspiración en su contra. Y es que sí, la terca realidad conspira siempre contra los necios.
Source: El Universal January 31, 2018 10:41 UTC