Además, golpearon al reportero gráfico de La Jornada Alfredo Domínguez, y dañaron el equipo de trabajo de este informador y de un colega de La Octava. Los agresores no expresaron ninguna demanda, ni vinculada con la casa de estudios ni de otra índole. Es claro, en cambio, que estos grupos de choque operan como un mecanismo de desprestigio que desvirtúa causas y movimientos sociales, con un modus operandi elemental consistente en tomar cualquier coyuntura de descontento como pretexto para perpetrar desmanes. Es ominoso que estos grupos de encapuchados no sólo no busquen la aceptación social como lo hace cualquier colectivo que pretende posicionar reclamos legítimos en la agenda pública, sino que parecen perseguir activamente el rechazo de la población e incluso provocar acciones represivas por parte de las autoridades. Así, el atraso político y la desorientación ideológica los convierten en instrumento de intereses inconfesables cuyo objetivo no parece ser el apoyo a reivindicaciones justas sino, por el contrario, su aniquilamiento ante la opinión pública.
Source: La Jornada April 01, 2021 12:03 UTC