Este 5 de mayo marcó el bicentenario de la muerte de Napoleón Bonaparte, quien pasó sus últimos días en el exilio en la isla solitaria de Santa Helena, en medio del Atlántico sur. Bonaparte fue un presagio del mundo moderno, con todo su terror y sus abusos, pero también de todos sus avances y posibilidades. En sus declaraciones ante la tumba del emperador, Macron intentó adoptar una posición más matizada, subrayando que no estaba participando en una "celebración exaltada" sino en una "conmemoración exaltada". Por ello detrás de las acciones del presidente con motivo del bicentenario no hay solamente un intento por navegar las turbulentas aguas de guerra cultural. En 2017, Macron llevó a su entonces homólogo estadounidense a ver la tumba de Napoleón.
Source: El Universal May 12, 2021 07:30 UTC