Y eso no es una abstracción para diplomáticos: se traduce en menos margen de maniobra, menos inversión, menos turismo, menos financiamiento y menos capacidad para defender con fuerza nuestros intereses. Por eso me parece tan poderosa la frase de Bernardo: el mundo exterior no es un adorno, es una palanca de desarrollo. La política exterior no sirve solo para dar discursos elegantes o salir bien en la foto. Es decir, no se trata de inventar un sueño romántico, sino de hacer política exterior útil. México no puede seguir ausente mientras otros redibujan el mapa del poder, del comercio y de la seguridad.
Source: El Universal April 04, 2026 18:07 UTC