Fue al salir de su domicilio ubicado en la colonia Voluntad y Trabajo número 1 de Nuevo Laredo, Tamaulipas, cuando se suscitó una situación de riesgo y una bala impactó en el rostro del pequeño Iker, de tan sólo 4 años de edad. "Lo que pasó es que una bala perdida le proyectó en la cabeza a mi hijo; íbamos a la tienda y no pudimos ni llegar a la banqueta", afirma Alberto Prado, padre de Iker. Los padres, al ver que el menor se quejaba y empezaba a sangrar, lo llevaron inmediatamente al hospital general más cercano, donde se enteraron que tenía incrustada una bala en su cabeza. "Les pido que nos apoyen con una oración a mi hijo para que todo salga bien; apóyenos en eso", finaliza el papá del menor. Cabe mencionar que hasta el momento los médicos consideran un riesgo extraer la bala de su rostro, además de que la operación que necesita el pequeño Iker es muy costosa.
Source: Excélsior January 26, 2018 23:48 UTC