Al mismo tiempo habrá que convencernos de que los Estados contemporáneos y las sociedades abiertas no cambian sus constituciones. Justamente porque son documentos dinámicos que, con la costumbre, evolucionan y van convirtiéndose en un repositorio de errores y aciertos. Cada vez es menos lo que un peruano está dispuesto a dejar de hacer para no generarle incomodidad a otro. Si quisiésemos verlo desde la Economía, el precio de reserva de cada ciudadano de convertirse en una fábrica de externalidades negativas es cada vez más bajo. Habrá por eso que elegir a quien esté dispuesto a postergar la popularidad y a invertir en el futuro.
Source: Expreso June 07, 2020 07:41 UTC