Dudé entre varios títulos: transfiguración —aunque la palabra evoca cierto significado religioso, que no es mi intención—, o bien, escapismo o escamoteo. Todas son aplicables, como podrá advertir el lector, pero elegí la más solemne y espectacular: transfiguración. Si las cosas que ya no son como antes para el gobernante norteamericano, tampoco lo son para el mexicano. Por lo pronto, la transfiguración comenzó a operar en la preparación del viaje. Lo que no me explico, al cabo de esta transfiguración, es por qué aún existe en algunos ciudadanos de nuestra sufrida república —ya desagraviada— un extraño sentimiento de frustración, cierto desconsuelo.
Source: El Universal July 11, 2020 06:22 UTC