Lobo Román recordó el caso del joven abogado Pablo González Kúsulas, ocurrido recientemente, un estudiante de la Universidad Berkeley, California, Estados Unidos, donde concluyó su maestría, que en su estancia en la Ciudad de México presuntamente fue asesinado por un taxista que utilizó gotas oftálmicas para robarle sus pertenencias. Explicó que beber gotas para los ojos, de forma intencional o accidental, produce niveles sanguíneos tóxicos. Cuando se usa en los ojos, de acuerdo con las indicaciones de uso para reducir el enrojecimiento, no se absorbe sistémicamente en cantidades que puedan llegar a niveles de toxicidad. Al consumirla vía oral, la tetrahidrozolina pasa a través del tracto gastrointestinal, llegando al torrente sanguíneo y al sistema nervioso central. Los síntomas de una sobredosis de este componente, provocan respiración lenta o ausencia de respiración, frecuencia cardiaca lenta e incluso estado de coma.
Source: El Universal July 22, 2019 06:00 UTC