Son discriminados en el transporte público, en las calles, en los empleos, en el hogar y hasta en las políticas públicas. Si antes en el imaginario colectivo existía la figura del anciano como representación de la sabiduría y la piedra angular de la familia, la sociedad moderna y capitalista mexicana la sepultó. “Para que la vida merezca la pena llamarse vida, hay que vivirla con otros”, dice la escritora española Rosa Montero, y ¿con quién hablan y comparten los ancianos? Los ancianos demuestran el funcionamiento de una sociedad feroz y atroz en la que sólo se exacerba la idea de productividad, de juventud, de vitalidad. Así que hay mucho trabajo que hacer para cambiar la situación en la que viven los ancianos.
Source: La Crónica de Hoy February 06, 2018 11:15 UTC