Durante el chavismo, Venezuela dejó de ser un Estado fallido para convertirse en algo peor: una plataforma deliberada de poder autoritario global. Si Fidel Castro fue el faro ideológico del chavismo, Hugo Chávez fue su sostén material indispensable, y Nicolás Maduro su administrador. No como consecuencia colateral del cambio de régimen, sino como su justificación explícita. Maduro no gobernaba solo: encabezaba una estructura de poder sostenida por redes criminales, prebendas económicas y una Fuerza Armada profundamente comprometida. En ese escenario, Venezuela perderá su oportunidad histórica y Estados Unidos lo último que le queda de autoridad moral en el continente.
Source: El Universal January 05, 2026 21:12 UTC