Se acabó el cuarto cuarto y los Patriotas no pudieron regresar, esta vez no. Ganaron gracias a la unión y la convicción, incluso el bajo perfil. Y una ciudad enloquecida vivió su interminable fiesta, con sus habitantes colgados de los postes y una esperanza de ver nacer una nueva dinastía. Al menos, de que el nuevo campeón tenga para competir en los próximos año. Los árbitros decidieron no dar por buena la anotación y no hubo más que contar en el partido.
Source: El Siglo de Torreón February 05, 2018 11:15 UTC