La incontinencia del desequilibrado racista que gobierna Estados Unidos lo lleva a insistir en su ominosa obsesión del muro y su ofensiva ilusión de que México lo pagará porque supone que el TLC “es un mal chiste...”. Cuando Trump comenzó a bulear a México (hoy solo falta que lo sume a los países que considera excrementicios), Enrique Peña Nieto se comprometió a que la renegociación del TLC implicaría replantear toda la relación con Estados Unidos. Antes de que al poderoso ofensor se le ocurra jalar de la cadena, el Presidente mexicano está muy a tiempo de aplicar una de las grandes enseñanzas de Ho Chi Minh: bajo presión, no se negocia. Se impone ya, cuando menos, una acalambrada. Aquí tres atentas sugerencias a Peña:Excepto lo relacionado con la seguridad nacional, limítese la cooperación binacional, amorcíllense todas las solicitudes gringas de extradición y, para que las drogas fluyan como río al tumultuario mercado estadunidense, apruébese el cultivo libre de mariguana y amapola...cmarin@milenio.com
Source: Milenio January 19, 2018 07:18 UTC