En la violencia contra las mujeres, hay un elemento que unifica las diversas posturas: achacarle la culpa de todo y exigirle resolver todo al gobierno. Por eso cuando desaparecieron los jóvenes de Ayotzinapa, varios medios de comunicación dijeron: fue el ejército, es un crimen de Estado. Y en su canción en contra de la violencia hacia las mujeres, que se ha replicado en medio mundo, las jóvenes chilenas dicen: el Estado opresor es un macho violador. Y en ambos nos enteramos, porque lo contaron sus familiares y sus compañeros, que ellas habían sufrido violencia doméstica durante muchos años. Y allí es donde tiene que iniciarse lo opuesto: el no aprender la violencia o el desaprenderla, el aprender la intolerancia hacia que ella ocurra y el aprender a defender a quienes la sufren.
Source: El Universal December 15, 2019 06:31 UTC