Administrar el hogar, cocinar, limpiar, cuidar y acompañar a infantes, personas enfermas o adultas mayores, gestionar la vida familiar y emocional: son tareas que consumen tiempo, energía y conocimientos. No es “ayuda” ni “actividades naturales”; es trabajo y ese trabajo permite el desarrollo profesional, económico o educativo de otros integrantes de la familia. “El grueso de las tareas domésticas recae en las mujeres, por lo que suelen tener poco tiempo libre para aprovechar oportunidades económicas”, advierte ONU Mujeres. Sí, tener ingresos propios te permite tomar decisiones sobre tu vida, tu tiempo y tu futuro; da capacidad de negociación dentro de las relaciones y, sobre todo, reduce la vulnerabilidad frente a situaciones de abuso o violencia. Para que la independencia financiera de las mujeres no se considere un privilegio, sino un derecho que se debe garantizar.
Source: EL Informador March 07, 2026 12:09 UTC