Los peruanos no habíamos imaginado en mucho tiempo estar, de pronto, ante un calendario político tan mortal como el que se pinta en las actuales circunstancias, poniendo en juego la sobrevivencia de la propia democracia, incluida la que resiste en el papel de la Constitución. La mortalidad no solo es humana; es también institucional, más aún si toca gravemente una forma de organización humana como es la democracia. O si vamos a terminar asistiendo al final de una anarquía total, igualmente mortal. El amenazante calendario que enfrentamos es como el de las epidemias o pandemias fulminantes, con la morbosidad por el poder y la inestabilidad política como sus agentes virales. No hay, pues, más tiempo para encarar las condiciones de mortalidad de un calendario político duro e inamovible.
Source: El Comercio March 04, 2026 02:01 UTC