El día que lo detuvieron, los agentes federales lo vieron salir muy temprano de su domicilio en la colonia Emiliano Zapata de Minatitlán, donde vivía con su esposa y sus hijos, justamente para llevar a dos de sus tres pequeños a la escuela. Los agentes vieron la oportunidad de detenerlo en flagrancia y cuando se acercaron a cerrarle el paso, El Pelón se dio cuenta y aceleró impactando en su huida a uno de los vehículos federales. Ahí fue donde el sicario y presunto asesino se enfiló hacia la instalación del gobierno estatal e ingresó sin ninguna dificultad y sin que nadie se lo impidiera al estacionamiento del C4. Las mentiras y la dualidad de un sicario asesino como El Pelón se pueden entender, pero lo que cuesta trabajo entender es que él haya intentado buscar refugio en el C4 del gobierno estatal y que haya podido ingresar a una instalación de máxima seguridad sin ningún problema. ¿Será que los policías estatales lo conocían y por eso le permitieron el paso?
Source: El Universal May 09, 2019 08:30 UTC