Las cifras, frías y contundentes, respaldan esta percepción de un mundo que se prepara para lo peor. Según los datos del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), el gasto militar mundial en 2025 fue de 2.63 billones de dólares, alcanzando el nivel más alto desde que existen registros comparables. Sin embargo, lo más preocupante no es sólo el volumen del gasto, sino la naturaleza misma de la guerra contemporánea. Las instituciones creadas tras la Segunda Guerra Mundial para evitar que la humanidad se destruyera a sí misma, con la ONU a la cabeza, atraviesan una crisis de relevancia sin precedentes. La carrera armamentista no es sólo un síntoma de desconfianza, es su principal combustible.
Source: Excélsior April 10, 2026 05:17 UTC