En tal sentido, es plausible señalar que, en 100 días, no solo se debe evaluar a quien gobierna, también a quien es corresponsable y a quienes tienen la tarea de ser contrapeso. La confianza de los ciudadanos y de los consumidores es opuesta a la de los empresarios y, en especial, los inversionistas. La evaluación del período da para ratificar y también rectificar. Es explicable que con un gobierno y un presidente como el actual se exacerbe la narrativa del éxito. La aceptación popular no es un fin, sino un medio para el buen gobierno.
Source: Milenio March 09, 2019 07:41 UTC