Abuelas y abuelos, jóvenes entre 45 y 55 años de edad, están en plena edad productiva. El modelo de estancias infantiles subsidiaba a cada niño, pero también obliga a las madres a pagar una cuota fija para incentivar el compromiso con el cuidado de sus hijos. Quitar o reducir dramáticamente el subsidio a las estancias amenaza su estabilidad y posibilidades de planeación e inversión en los niños. Un programa que premie los cuidados de abuelos y/o parientes es positivo como complemento a una política pública de más —no menos— estancias infantiles, CENDIS, guarderías, etcétera. A mis nietos les ha tocado una abuela rebelde que se derrite cuando escucha que la llaman “abeba” y que cuando puede se da el gusto de ir por ellos… a una estancia infantil.
Source: Excélsior February 11, 2019 10:30 UTC