Con la remoción del director del CIDE, el incierto retorno a clases en la UNAM y la posible huelga en la UAM, la educación superior aparece nuevamente como un tema de primer nivel. Y esto es especialmente cierto porque la estructura de nuestra educación tiende a ser muy individualizada, personal. Así, por ejemplo, no contentos con la figura de un rector general en la UAM, tenemos cinco rectores más: uno para cada unidad (Lerma, Cuajimalpa, Azcapotzalco, Iztapalapa y Xochimilco) y uno que es general. Él es, al mismo tiempo, el presidente del Colegio Académico (Consejo Universitario), tiene voto de calidad (doble) y decide la agenda de discusión. En 50 años, los rectores de la UAM sólo han perdido una votación clave en tres o cuatro ocasiones, porque cabildean con los integrantes claves del Colegio.
Source: La Jornada January 31, 2026 12:39 UTC