Es posible que los dos brillen con luz propia, pero también uno puede convertir al otro en una masa inerte. Suponía, por los relatos de Hester, mi antes niñera, que se trataba de las pinturas perdidas de mis dos tías: Maude y Grace. Después de la muerte de la vieja Grace, Hester había instruido a todos para que quedara bajo secreto todo lo sucedido en la mansión después de la muerte de mis padres. La niña y la madre murieron, no se supo cómo, pero el abuelo Furnivall nos atormentó durante toda esa época con la terrible música del órgano, mientras la niña blanca, con una marca negra en el hombro, me llamaba a su lado: “Rosamond sálvame del frío”. Mientras, escucho unos golpes en la ventana, la niña blanca tiene frío.
Source: Excélsior January 04, 2020 08:37 UTC