La nueva imagen que proyecta es mercadotecnia; la inclusión que pregona es pragmatismo puro; su promesa democrática es la de las decisiones “a mano alzada” o la de la consulta popular; su apego a la legalidad es a conveniencia; su oferta de igualdad tira más a la caridad que a la construcción de oportunidades; su ofrecimiento de gasto no encuentra sustento en los ingresos. López Obrador no miente sobre lo que quiere hacer y cómo lo quiere hacer. “Vamos a revisar los 91 contratos que se han firmado como producto de la Reforma Energética… lo que convenga a la nación se palomea, lo que no, va para atrás”. La democracia es el poder del pueblo … consulta ciudadana y que el pueblo diga quiero esto o no quiero esto”. No es que se olvide que la Constitución en México no contempla ese tipo de consultas.
Source: Excélsior April 04, 2018 10:30 UTC