A Sergio Aguayo:La libertad de expresión ha sido, es y será siempre uno de los derechos que más molesta a los poderosos, sean de izquierda o de derecha, populistas o neoliberales. Cuando la libertad de expresión se ejerce se convierte en automático en un contrapoder, en un límite a los excesos y abusos de quien lo detenta, y eso no le gusta a nadie. En todos los sistemas políticos, en todos los países, existen las leyes y reglamentos que protegen y limitan la libertad de expresión y al mismo tiempo usos, costumbres y normas no escritas que la limitan. Hace no muchos años se decía que en México había libertad de expresión, mientras no tocaras al Presidente, al Ejército y a la Virgen de Guadalupe (cuyo manto protector en realidad incluía a toda la curia). No hay democracia sin libertad de expresión, es cierto, pero tampoco hay libertad de expresión sin una sociedad que la exija y la respalde.
Source: EL Informador February 07, 2020 12:45 UTC