El primero es que el presidente debe ser honesto. Por encima de todo, el presidente debe ser un referente para el empleado público: austero, laborioso, practicante de la mayor transparencia, demostrando que sabe diferenciar lo privado de lo público. Un embustero no debe ser presidente y el nombre que más rápidamente viene a la memoria es el de Martín Vizcarra. Debe conocer el país, tener ideas sobre cómo resolver los problemas principales y liderazgo comprobado en las actividades públicas o privadas que haya realizado. Nuevamente pugna por ser mencionado el nombre de Pedro Castillo, lo que sirve para hacer notar que un candidato puede tener más de una discapacidad.
Source: El Comercio February 01, 2026 17:09 UTC