Todo contrario a lo que urge en estos momentos: una profunda comprensión de las complejas y múltiples diversidades que vivimos. Pero no, preferimos el tuiteo donde cunda la calumnia, las ‘fake news’, documentos fraguados, fotos truqueadas, el rumor y el chisme. Desde la derecha se nos insiste que el éxito económico depende fundamentalmente de la capacidad y el empuje personal. Por mucho tiempo, nos acercábamos a los otros gracias a la religión o la creación de comunidades, como la nación. Es un otro peligroso, un asesino persistente, repulsivo e incansable, un ser que no dialoga, irracional y descerebrado.
Source: El Comercio May 12, 2021 10:30 UTC