Ahora los miembros del Servicio Exterior Mexicano (SEM) deben asumir una proporción muy superior en el costo de los gastos médicos propios y de sus dependientes económicos, lo cual se traduce en un severo impacto en su economía familiar y un retroceso en las prestaciones. El personal diplomático paga entre 50 y 60% de su salario en el alquiler de vivienda en ciudades tan caras como Tokio, Oslo, Nueva York o Londres. A esto hay que sumar los altos costos inherentes a la salud y, en particular, el alto costo de vida en el extranjero, a veces mucho mayor que en México. Los jóvenes que inician su carrera diplomática, al ganar menos, son los que sufren más estas cargas adicionales, lo que produce desaliento, y en consecuencia, deserción en las filas del servicio. El público debe conocer las condiciones reales en que se desempeñan y cambiar la percepción de que todo es glamur en el mundo diplomático.
Source: Milenio January 27, 2018 09:33 UTC