¿No se supone que si sus simpatizantes buscan que la precandidata indígena aparezca en las boletas el 1 de julio, como una opción independiente a la Presidencia de la República, tienen que pedir la firma y el voto por ella? Si consiguen su registro, manténganse en su propuesta inicial, sean congruentes y denle su voto. No la manden al ostracismo y al olvido, por muy simbólico que sea el asunto. No arrojen a Marichuy al agujero sin fondo que conduce al pretendido país de las maravillas que nos esperaría en caso de que las elecciones las gane ya saben quién. Respétenla de la única manera que pueden hacerlo: votando por ella, incluso si no aparece en la boleta.
Source: Milenio January 20, 2018 06:33 UTC