Este alemán afincado en París cinceló durante décadas su imagen, hasta convertirse en un símbolo universal de la elegancia. La juventud y la belleza son temporales", decía un creador que definía la moda como "efímera, peligrosa e injusta". En ese bucólico paraje creció Karl Otto Lagerfeldt, sin apenas percatarse de cómo la Segunda Guerra Mundial estremecía a Europa. Allí prosiguió con sus estudios hasta que dos años después ganó el concurso del Secretariado Internacional de la Lana con el dibujo de un abrigo escotado en la espalda. Admiro a los animales del bosque, que no se les ve cuando se mueren", decía un Lagerfeld cuya marca, sin embargo, le sobrevivirá.
Source: Excélsior February 19, 2019 13:23 UTC