Mientras el papa Francisco se despedía de su poco festejada visita a Chile, Nicanor Parra moría y hacía valer las instrucciones para su funeral. Y el gran Nicanor dijo toda su vida grandes verdades sobre su país, los gobernantes, las ideologías, la naturaleza y la vida. El escándalo que el papa Francisco enfrentó no es nuevo en América Latina y tampoco en el resto del mundo, pero como lo ha sobrellevado con tibias condenas y muy pocas acciones, tenía que suceder que un día las cosas se desbordaran y llegaran a situaciones nunca antes vistas, como la quema de templos católicos. Es el papa Francisco —que es tan sagaz en sus reflexiones sociales— quien debería preguntárselo. Pero por lo pronto, se salvó de que el buen Nicanor recompusiera sus versos y le tundiera desde su cama, sin salir a quemar iglesias.
Source: Milenio January 27, 2018 09:33 UTC