En 2011, el pueblo de Guasimas, en Guaymas, ganó una concesión que le permite explotar comercialmente a la medusa que se encuentra en el también conocido como Mar de Cortés. La participación de las mujeres yaquis en esta actividad es determinante y se ha impuesto a supersticiones y tradiciones machistas que normalmente las relegan de las prácticas pesqueras. Pero también es muy peligrosa, pues la pequeña embarcación debe cargar de cuatro a seis toneladas de medusa por viaje. “Se tiene que buscar uno la vida; a mí me gusta el mar pero a veces se voltean las pangas. Ya en las plantas procesadoras, donde comienza la transformación para exportar el producto, las mujeres yaquis nuevamente son indispensables.
Source: Milenio May 27, 2021 06:00 UTC