Por un momento, capturan la atención de los medios y obligan a una reacción, así sea meramente retórica, de los políticos. Esa secuencia se repitió en estos días con la Caminata por la Verdad, Paz y Justicia, organizada por, entre otros, Javier Sicilia y la familia LeBarón. Todas las marchas de este tipo dejan un legado organizacional. Empezar la relación con un conflicto no parece la mejor manera de establecer vínculos de cooperación para iniciativas futuras. En conclusión, nada gana y mucho pierde el gobierno al entrar en una disputa con un movimiento que tiene la legitimidad del dolor.
Source: El Universal January 27, 2020 10:18 UTC