Ramos ofrecía sus servicios precisamente para ese sector y los nombres de usuario que entregaba a sus clientes dan prueba de ello. La compañía creaba redes de pocos miembros que permitían comunicación directa y encriptada entre ellos. El interés por crear un entorno anónimo y seguro se multiplicaba con el uso de cibermonedas y empresas tapadera. La compañía garantizaba que todos los mensajes podían ser borrados remotamente si un dispositivo era comprometido. “Varios miembros del Cártel de Sinaloa usaban dispositivos Phantom para comunicar y coordinar sus actividades criminales”, apunta el agente del FBI Nicholas Cheviron, quien redactó el informe.
Source: El Universal March 18, 2018 11:45 UTC