Cuando parecía que podíamos celebrar el segundo centenario de la abolición de la Inquisición, resulta que la inquisición no es una institución abolible, sino una actitud, a lo que se ve, incoada en la genética humana y por lo mismo difícil de erradicar. Si la izquierda resulta ser tan dictatorial, tiránica e impositiva como tantas veces ha sido la derecha, entonces ni la verdad ni la democracia tienen futuro, tampoco la libertad. Ahora por desgracia podemos añadir un nuevo sainete de esta naturaleza, ocurrido en Guadalajara, a manos de quienes se dicen garantes del progreso, de las libertades y los derechos, y en el marco de una feria del libro, de todos los libros, digan lo que digan, nos guste o nos moleste. Finalmente consideremos que aún los movimientos más legítimos se deprecian a tenor de los recursos que se usen para impulsarlos, las causas valiosas exigen personas valiosas y ese valor no se improvisa, es fruto de una reflexión más seria y exigente. Armando González Escotoarmando.gon@univa.mx
Source: EL Informador December 15, 2019 06:33 UTC